Ellam Onru Dios
 

Ellam Onru

 
¿Quién es Dios? Dios es Aquel que está más allá de todo lo que percibimos. Si Él está más allá del mundo, ¿como puede haber una relación entre Él y el mundo? De hecho, no hay aquí ni una partícula que no esté ligada a Él. Entonces, ¿que significa Él está más allá del mundo? El mundo quiere decir nosotros mismos y lo que percibimos. En otras palabras, los seres animados e inanimados juntos forman el mundo. Entre estas categorías, consideramos que los seres conscientes son superiores.
 
¿Qué decir de Aquel que creó a todos los seres? Lo único que podemos comprender es que Él está más allá de las categorías de seres que conocemos. Nuestra razón no puede ir tan lejos. Nuestro Creador es pues, superior a nosotros y no puede ser captado por la razón. Su nombre, Kadawul(Ser Transcendente), significa que Él está más allá de nuestra razón.
 
Entonces, ¿Dios no puede ser conocido por nosotros? No es así en absoluto, pues en cierto sentido Él se deja conocer por nosotros y ese don de Su Gracia debe bastarnos. No tenemos necesidad de toda Su grandeza. Ha hecho conocer suficiente de ella para suprimir nuestro sufrimiento. No hay ninguna razón para que Él revele un ápice más de su poder que el que es necesario para remediar nuestras carencias en el estado presente. Así es como Él se da a conocer según nuestras necesidades. Él está pues ahí en cierto modo al alcance de nuestro conocimiento.
 
¿Qué es pues, lo que nos permite tenerlo al alcance de nuestro conocimiento? El hecho de que es conocido como Ser, Conciencia y Felicidad. El Ser (Sat) designa a lo Imperecedero, a lo que Es, por toda la eternidad. Si dejara de ser, aunque sólo fuera por un instante, ¿quién sería Su destructor? ¿quién Lo ha creado? La naturaleza perecedera de todas las cosas nos enseña que Todo está dirigido por el Uno imperecedero. Este Señor de los Señores, inmortal, es Dios. Su naturaleza imperecedera es el Ser (Sat).
 
Por Conciencia (Chit), hay que entender Conocimiento. Conocimiento absoluto, opuesto al conocimiento ordinario, sujeto al error. Ni la irregularidad ni el error pueden mancillarlo. Es el Conocimiento, puro y simple. El que está en el origen de la Creación, tan perfecta y ordenada, incluso entre los seres inanimados, nos enseña con frecuencia que "tu conocimiento es irregular y erróneo".
 
Una historia célebre cuenta la sorpresa de un descreído ante uno de los prodigios de la naturaleza: ¿Porqué Él ha hecho tan pequeña la semilla del árbol baniano, que es tan grande?. Un sistema en el que incluso los objetos inanimados están en orden y tienen una función útil está forzosamente dirigido por un poder consciente. Un simple objeto inanimado no puede hacer algo derivado del conocimiento infalible. Y tampoco puede hacerlo nuestro modo de conocimiento imperfecto. No, no es posible. Por eso se dice que (Dios es Conciencia (Chit).
 
La Beatitud o Felicidad (Ananda), es el estado libre de deseos. Es la plenitud de paz. Si le quedara aún el menor deseo, ¿como podría ser mejor que nosotros mismos? Él mismo tendría entonces necesidad de otro ser para satisfacer sus deseos. Pero ¿quien puede concebir a Dios así?.
 
Ser, Conciencia y Felicidad son inseparables. Individualmente carecen de valor. Por eso Él es conocido como Ser, Conciencia y Felicidad (Saccidananda).
 
Aquel que ha realizado el cuarto estado y lo ve como Uno, aquél conoce verdaderamente a Dios como Ser, Conciencia y Felicidad. Las palabras no pueden expresar, ni los oídos pueden oír, hasta qué punto ese ser está unido a Dios. Es una cuestión de realización y existen vías y medios para tal realización. Se pueden enunciar, aprender y poner en práctica. El que puede realizar esto es Dios.
 
Él no tiene nombre; nosotros le damos un nombre. Él no tiene forma; nosotros le damos una forma. Esto no es condenable!. ¿Qué nombre no es el Suyo? ¿Qué forma no es la Suya? ¿Cuál es el sonido o la forma en el que Él no se encuentre?.
 
Por eso, a falta del verdadero conocimiento de lo que Él es, puedes nombrarlo como prefieras o imaginarlo con la forma que más te convenga para conservar Su recuerdo. Toda esperanza de obtener Su Gracia sin ningún esfuerzo es completamente vana. Si fuera posible obtener Su Gracia de este modo, todo sería lo mismo, no habría ninguna razón para que existieran las diferencias. Él nos ha mostrado las vías y los medios. Esfuérzate, alcanza la meta; sé feliz; tu pereza y tu egoísmo te hacen esperar Su Gracia sin ningún esfuerzo, pero la regla es válida para ti y para todos. No aflojes tus esfuerzos. Sólo puedes realizar a Dios con tu esfuerzo.
 
Hay un esfuerzo que supera a todos los demás. Puede parecer menos eficaz que la devoción a Dios con nombre y forma. Sin embargo, éste es realmente el más eficaz: es simplemente el amor que sientes por todos los seres, por el mejor y por el peor. A falta de este amor por todos, tu devoción a Dios sólo es parodia. ¿Qué sentido tiene para Dios que busques en Él la satisfacción de tus deseos sin cumplir con tu deber para con los desgraciados? Esto es puro egoísmo. No hay lugar junto a Dios para personas egoístas, pues sólo los actos desinteresados tienen ahí derecho de ciudadanía. Por consiguiente, sabiendo bien que Él está en el centro de toda cosa, conságrate a Él. Dios es El que suscita la más alta devoción.
 
A medida que atribuyas nombres y formas a Dios dando al mismo tiempo pruebas de amor por todos los nombres y formas, y habiendo comprendido que todos son Suyos, tu mente madurará progresivamente. Al igual que el sabor de un fruto mejora a medida que va madurando, lo mismo sucede en ti, con el crecimiento del bien y el declive del mal. En cierta fase de la maduración de tu mente, llegará el momento en que necesitarás encontrar a tu maestro. Esto no significa que tengas que ir en su busca o él a la tuya. En el momento adecuado y tras haberse dirigido hacia el otro cada uno a su manera, el encuentro tendrá lugar. Vuestra complementariedad es lo que os llevará a encontraros y establecerás tu confianza en él, adaptará su enseñanza para ti y te hará apto para seguirle. Esta es la vía directa para ir a Dios que es la realización del cuarto estado. Seguirás la vía y alcanzarás tu meta, que es Ser, Conciencia y Felicidad, que es Dios.
 
La vía que enseña el maestro es definitiva y directa; está dirigida hacia la Unidad, es natural y sin artificios, probada desde hace mucho tiempo, no dolorosa. Cuando estás en esta vía ya no puede haber dudas ni miedo. El miedo y las dudas son las características de las vías de las tinieblas. ¿Cómo podrían encontrarse en la vía de la Verdad que enseña el maestro?
 
Así la vía te hablará por sí misma y te indicará el buen camino. Entonces no te quedará más que encontrar a tu maestro y aprender de Él. Esta vía es común a ambos, por la Voluntad de Dios. Antes de ti, el maestro la ha recorrido. Él te mostrará el camino y tú le seguirás. ¿A cuántos otros enseñarás tú este mismo camino? ¿Y cuántos otros vendrán después? Es evidente que el miedo y la duda no tienen lugar en la vía de la Verdad. Una vez que hayas dado un paso adelante ya no volverás a retroceder. La ayuda del maestro es efectiva únicamente para este primer paso. No necesitas hacer nada para que tu maestro te enseñe la vía. Debes saber que él es el mensajero de Dios, enviado para revelar la vía a los que están a punto, a los que han madurado por sus propios esfuerzos, realizados en una u otra de las dos direcciones de las que vamos a hablar. Dios es quien envía este mensajero divino en cuanto se alcanza el grado de madurez suficiente.
 
La práctica con fe, pero sin Conocimiento, se llama Bhakti, la misma con Conocimiento se llama Jñana. Hay dos clases de Bhakti: una es la devoción a Dios con nombre y forma; la otra es el amor a todos los seres (Karma). El Jñana también se divide en dos: la práctica de la vía justa enseñada por el maestro, llamada yoga y el estado que resulta de ella que es puro Jñana.
 
Es natural creer en algo que uno no ve para finalmente encontrarlo. Los que no creen no encuentran nunca. Los creyentes, tarde o temprano, conseguirán lo que buscan, los no creyentes nunca. Puedes creer incluso por la única razón de que la Fe en Dios no hace daño. Recibirás tu parte de efectos benéficos. Este mundo existe únicamente para suscitar la Fe en ti. Este es el objetivo de la creación. Ten Fe y podrás alcanzar a Dios.
 
Aun cuando no creas todo lo que se dice de Dios, cree al menos que hay un Dios. Esta semilla revela un gran poder cuando crece, hasta el punto de que puede negarlo todo y llenarlo todo por sí misma. Su omnipotencia es tal que no verás nada más que Dios, ni siquiera a ti mismo. En verdad, Dios es Todo.
 
 
 

 

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